Resumen histórico

Los primeros asentamientos humanos parecen remontarse, al menos, a la época romana, según testimonian los restos y ruinas, antes devastadas que estudiadas, que se encuentran en las colinas vecinas, caso del Punt del Cid. En los estanques costeros han aparecido indicios que hacen pensar en la existencia de un embarcadero, relacionable con la plaza romana de Sagunto.

Es muy probable que la primitiva población de Almenara fuera fundada por los griegos de Zante, fundadores de Sagunto, o por los cartagineses en su primera venida a España; pues aparecen noticias de que en el año 242 a. C. existía un templo dedicado a Venus, en los alrededores de esta población. Según todos los indicios, parece ser que la primitiva población de Almenara se formó alrededor de dicho templo e inmediata a los insalubres terrenos pantanosos, ya que algunos historiadores aluden a la existencia de un puerto situado en la falda del “Mont dels Estanys”, remontando su existencia a la época de cartagineses y romanos. Dadas las circunstancias que concurren en el actual emplazamiento de la población, es muy probable que la primitiva población huyera de aquellos lugares malsanos y se trasladara a su actual emplazamiento, lugar más seguro y resguardado, permitiéndoles al mismo tiempo atender los intereses creados en las cercanías. De esta forma llegamos a la conclusión, no exenta de lógica, de que el origen de la actual población no es de tan remota antigüedad, como el poblado que sin duda existió a la sombra del Templo de Venus. Parece más seguro, sin embargo, que los primitivos pobladores de este territorio pertenecían a la raza íbera, a la tribu de los bastetanos y al país de los heretanos.

El topónimo Almenara, de origen árabe, es sinónimo de atalaya (lugar elevado) o de Almenara, voces alusivas a los focos de aviso que a modo de modernos faros atalayaban la costa. Otro posible significado que se le atribuye a Almenara es el que proviene de su forma compuesta «almena», torre o fortaleza, y «ara», templo o altar. Los romanos, en su antiguo emplazamiento junto al Templo de Venus, la llamaron Afrodicio.

Los moriscos que poblaron la villa capitularon ante el asedio de Jaime I el 1238, quien repobló el lugar con cristianos.

“…Y cuando estábamos en el Puig, nos llegó mensaje de Almenara, del alfaquí y de otro sarraceno que era muy poderoso, que si ellos podían hablar con nos, ellos nos rendirían Almenara…”. Este párrafo corresponde a la “Crónica” de Jaime I, y es el comienzo del que relata con respecto a la presa de la población que a los pies de los últimos contrafuertes de la sierra de Espadán se encuentra enclavada la población de Almenara.

El rey explica los detalles de la rendición en la cuaresma de 1238, relatando la llegada de la reina, Na Violant de Hungría, de Burriana, a la que esperó en la costa del pie del castillo, “y nos y ella entramos alegremente dentro del castillo, y con gran alegría comimos”.

La posesión de Almenara llevó como consecuencia la rendición de otros castillos importantes.

Almenara perteneció en principio, después de la conquista cristiana al patrimonio real, pero en enero de 1292 Jaime II la vendió, junto a los lugares de La Llosa, Quart y Xilxes, por el precio de 220.000 sueldos chaqués, por escritura ante Francisco Reart, a Francisco de Pròixita, descendiente del noble siciliano que vino disfrazado de franciscano para ofrecer al rey Pere I de Valencia la corona de Sicilia, a la que se le consideraba con derecho por haber casado con Constanza, hija de Manfredo, regente de aquel país. Se creó, porque, en 1292 la Baronía de Almenara, en un tiempo en el que la población se componía de 400 casas, disponiendo de un término de tres leguas de largo por una y media de ancho.

Al primer barón le sucedió su hijo Olfo, a quien en febrero de 1349 Pedro el Ceremonioso le concedió el mero y mixto imperio de Almenara y Luchente por 17.000 sueldos, cantidad que el mencionado monarca debía al noble.

Por disposición testamentaria del IV barón, Olfo de Pròixita y Centelles, en 1422 se fundó el Hospital del Crucifijo de Cristo para albergue de pobres viandantes con “seis camas y una de las camas con cortesías para personas de honor”.

Siendo el VII barón de Almenara Juan de Pròixita y Centelles – defensor decidido del papa Benedicto XIII, a quien sacó de Aviñón, llevándolo a Peñíscola -, Alfonso el Magnánimo, de quien era camarlengo y consiliario, le concedió en 1447, el título de conde, creándose por lo tanto el Condado de Almenara.

Hasta la supresión de los señoríos, era esta villa la capitalidad del Condado de Almenara, del que el año 1500 formaban parte, Quart, Quartell, Benavites, Xilxes, La Llosa y también pertenecían al mismo Conde, Luchente, Palma de Gandía y Benisanó.

En aquella época, el señor conde era amo y señor de todo, hasta el extremo de tener que decidir él los cargos rectores de la población, los cuales recaían necesariamente en personas de su agrado. “…Los jurados que cesaban proponían sus sucesores. La terna era presentada por una Comisión al Sr. Conde de Almenara, residente en Valencia, el día 21 de diciembre de cada año. Y era portadora de un regalo para el amo y señor temporal de la villa consistente en diez parejas de gatillos y seis fuegos de ajos o en un pernil de tocino y ocho pollos…”.

En 1521, muy cerca de esta villa tuvo lugar la que se conoce como “la batalla de Almenara” que significó la primera derrota sufrida por “els agermanats” y que supuso la pérdida del control de las comarcas castellonenses. “Els agermanats”, dirigidos por Jaume Ros se enfrentaron a las tropas del virrey, siendo el duque de Segorbe quien mandaba el ejército, contribuyendo el conde de Almenara, Gaspar de Pròixita y Vives Boil, a la derrota. Las fuerzas reales se replegaron después en Almenara, convertida en plaza de armas del ejército y base para las operaciones sobre la Plana y Onda.

En 1552 fue construida “La Corte”, lo que años más tarde se nombró Ayuntamiento. En el mismo siglo – 1587 – la condesa viuda de Gaspar de Pròixita y de Aragón, IV conde de Almenara, fundó en la villa un convento de dominicos. Hasta la exclaustración del siglo XIX (1835) el convento tuvo vida propia y será destruido el año 1839. La actual Guardería Infantil Laboral está edificada sobre el espacio que en su momento ocupó el convento.

Para casarse Felipe III con Margarita de Austria vino en 1599 a Valencia, donde se había dispuesto celebrar la ceremonia matrimonial, y al propio tiempo juró los Fueros del Reino y se aclamó rey. Con tal ocasión pasaron los nuevos esposos por Almenara, en el mes de abril, recibiéndoles el conde José de Pròixita y Borgia, acompañado de numerosos caballeros.

En la actualidad el Conde de Almenara, El Señor Vicente de Orbe y Pinies, vive en San Sebastián.

El plano de la villa repite el trazado en cuadrícula, común a diversas poblaciones de la Plana,  fundadas  o  repobladas  por  el rey  Conquistador (Castellón,  Villarreal,  Nules,…). El primer recinto en tablero lo conformaban dos ejes transversales, cortados en cuadrícula por cuatro calles longitudinales. Hasta finales del XVIII la villa permaneció amurallada por un doble recinto. El primer lienzo se construyó a comienzo del XVI y estaba adosado a los corrales de las casas. El segundo, que dejaba 3,25 m con el anterior, se inició el 1543 y los ángulos estaban flanqueados por cuatro torres, además de dos más en los centros de los muros norte y sur.

A comienzo del XVI Almenara tenía 118 casas. La población vivió altos y bajos en los siglos siguientes para iniciar el arranque en la segunda mitad de los siglo XIX. Hacia 1820 la villa ya tenía dos arrabales extramuros que fueron los inductores del crecimiento posterior. En las primeras décadas del presente siglo aún se conservaba el lienzo exterior de la muralla, pero la población se ensanchaba en dirección E-NE por el arrabal de la Vall y hacia el S, buscando el límite de la carretera de Castellón a Valencia.

La desaparición de las murallas, (se ha recuperado un lienzo y una de las torres) brío el crecimiento hacia las cotas más elevadas del alto del castillo, dejando la huerta libre para el cultivo, tal y como deviene en tantos otros pueblos del litoral.

La presión demográfica más elevada se ha operado durante la década de los setenta y particularmente de 1970 a 1975, lustro en el que se pasó de 4.091 habitantes a 5.022, cifra en la que parece haberse estancado hanta el momento actual. La villa amplía los horizontes traspasando el obstáculo de la vieja carretera, siguiendo el eje del camino del Mar que a su turno lleva a la estación del ferrocarril. Es la nueva zona de viviendas y almacenes de naranjas. También se ha completado la crecimiento hacia el O en la vertiente de la montaña y se ha dibujado un plano que se abre en abanico hacia el SO. Las líneas futuras de crecimiento están orientada cabeza al S-SE y ganan terreno a los cultivos, mientras que es más modesto el crecimiento hacia el castillo. El desvío de la carretera N-340 ha facilitado el crecimiento hacia el Sur, pero por el este ha quedado acotado por la barrera que representan la mencionada N-340, la línea férrea de Barcelona y la Autopista A-7.

 Efemérides Bélicas

Griegos y cartagineses. Durante la dominación de estos dos pueblos, nada nos dice la Historia al respecto de la antigua población, aunque es de suponer que durante el sitio de Sagunto por las tropas de Aníbal, sufrirían pésimas consecuencias sus moradores debido a la proximidad.

Los romanos. En esta época ya se habla de que los romanos mandados por los dos hermanos Escipiones y otros generales, acamparon en los alrededores del templo de Venus, desapareciendo por consiguiente los cartagineses que pudieran habitar la primitiva población. Es en esta época, alrededor del año 141 a. C., cuando el célebre y legendario Virlato, pastor lusitano que se rebeló contra los romanos, estableció su cuartel general junto al templo de Venus, desde donde atacó a los romanos para poner sitio a la ciudad de Segóbriga (Segorbe). «… Desde este Aphrodisio, Virlato atacó por tres veces a los Segobrigenses, que eran limítrofes de Almenara por el valle de Urso o de Uxó». (Cortés. Diccionario geográfico histórico de la España antigua. Tomo 11. 1836). Nada nos dice la Historia de la resistencia que opusieron a Viriato los moradores de Aphrodisio, pero es de suponer que se entregaron a él de buen grado, habida cuenta de lo odioso que se había hecho para los españoles el nombre romano.

Los vándalos. Con motivo de la invasión de los bárbaros, los romanos abandonan la Península, y es entonces cuando Almenara cayó seguramente bajo el dominio de los vándalos, al repartirse la Península los tres pueblos bárbaros: suevos, vándalos y alanos. No obstante, carecemos de noticia alguna sobre el acontecer de Almenara en esta época. (Cortés. Diccionario geográfico histórico de la España antigua. Tomo 11. 1836).

Los árabes. Derrotada la última monarquía visigoda al sucumbir las tropas del rey D. Rodrigo, en la batalla de Guadalete, por los moros, éstos hacen su entrada en la Península y se apoderan de toda ella, en el corto espacio de dos años, y por consiguiente, cayó en su poder la villa de Almenara. Es en esta época cuando creemos que empezó el crecimiento más notable de la población de Almenara, en su actual emplazamiento. Lo primero que hicieron los moros al apoderarse de este lugar fue sustituir el templo de Venus, que se hallaba destruido, por una fuerte atalaya. También construyeron las murallas y torres que aún perduran en parte. Con todas estas obras, constituyeron una inexpugnable fortaleza, desde donde más tarde se defendieron de los ataques de sus enemigos. Durante 387 años permanecieron los árabes explotando las fértiles campiñas de Almenara, hasta que en enero de 1098 puso sitio a esta villa Rodrigo Díaz de Vivar, llamado el Cid Campeador.

Sitio de Almenara por el Cid. Es quizá éste uno de los hechos históricos más destacados en la historia de Almenara; del mismo nos dan cuenta las crónicas musulmanas de aquella época y el testimonio más fehaciente de las hazañas del Cid; el “Poema de Mío Cid”, redactado hacia 1.140 y cuyo autor es desconocido. Desterrado el Cid de Castilla por su rey Alfonso VI, acometió la conquista del Reino de Valencia y antes de tomar Sagunto decidió apoderarse de Almenara. A tal objeto reunió a sus tropas en un monte que dista un kilómetro y medio de la población (dicho monte se conoce en la actualidad con el nombre de “Punt del Cid”) y desde allí, sus tropas sitiaron Almenara. Tres meses duró este sitio, al final de los cuales capitularon sus habitantes y se rindieron ante el Cid. Un ejemplo de la importancia que para el Cid tuvo la conquista de Almenara, nos lo demuestran estos versos del Cantar de Mío Cid, en su segunda parte (Cantar de las Bodas, versos 1.085-1.093): «Aquis conpieça la gesta | de mio Çid el de Bivar. Tan ricos son los sos | que non saben que se an. Poblado ha mio Çid | el puerto de Aluca(n)t, dexado a Saragoça | e las tierras duca e dexado a Hues(c)a | e las tierras de Mont Alvan. Contra la mar salada | conpeço de guerrear. A orient exe el sol | e tornos a essa part. Mio Çid gaño a Xerica | e a Onda e Almenar, tierras de Borriana | todas conquistas las ha».

 Los condados de Almenara

Los “Pròixites” han sido Virreyes, Almirantes, Generales, Gobernadores, Canónigos, Capitanes, Poetas, Mayordomos Reales, Embajadores, Consejeros Reales y Camarlengos. El municipio de Almenara ha estado atado a este linaje noble valenciano originario del reino de Nápoles.

Francisco de Pròixita (muerto en 1327/28), I Señor de Almenara. El rey Jaime II de Aragón, el 10 de enero de 1292, le vende la señoría de Almenara, por 220.000 sueldos chaqués.
Olfo de Pròixita, II Señor de Almenara. El rey Pedro IV, el 7 de febrero de 1349, por 17.000 sueldos le concedió el mero y mixto imperio de Almenara.
Nicolás de Pròixita (Nicolás Carrós), III Señor de Almenara. Uno de sus hijos fue el poeta Gilaberto de Pròixita.
Olfo de Pròixita y de Centelles (muerto en 1425), IV Barón de Almenara. En su testamento de 28 de abril de 1422, mandó hacer el Hospital de Almenara.
Juan de Pròixita y de Centelles (muerto en 1449), V Señor y I Conde de Almenara. El rey Alfonso V en 1447 le concede el título de Conde sobre la Villa y el Estado de Almenara.
Nicolás de Pròixita y de Calatayud, VI Señor y II Conde de Almenara.
Juan Francisco de Pròixita y de Centelles, VII Barón y III Conde de Almenara.
Gaspar de Pròixita y de Vives Boil (muerto en 1533), IV Conde de Almenara.
Fernado de Pròixita y de Milán (muerto en 1574), V Conde de Almenara.
Gaspar de Pròixita y de Aragón (muerto el 1577), VI Conde de Almenara. La condesa, ya viuda, fundó el Convento de Dominicos el 28 de mayo de 1587 y faltó el 19 de octubre de 1609.
Ángela de Pròixita y de la Cerdà, VII Condesa de Almenara.
Luisa de Pròixita y de la Cerdà, VIII Condesa de Almenara.
José de Pròixita y Borgia (muerto 1635), IX Conde de Almenara.
Luis de Pròixita y Ferrer (Ferrer y Pròixita) (muerto en 1662), X Conde de Almenara.
José Gaspar de Pròixita y Ferrer (muerto en 1663), XI Conde de Almenara.
María Antonia Ferrer de Pròixita (muerta en 1693), XII Condesa de Almenara.
Luis Ferrer Aragón de Apiano, XIII Conde de Almenara.
José Antonio Ferrer de Pròixita y Castellví (muerto en 1726), XIV Conde de Almenara.
Inés Ferrer de Pròixita y Ferrer, XV Condesa de Almenara.
Vicente Pascual Zapata de Calatayud y Ferrer de Pròixita y Borgia, XVI Conde de Almenara.
Vicente Pascual Vázquez de Coronado y Ferrer de Pròixita, Ronquillo y Ferrer, Briceño, Zapata de Calatayud (muerto en 1772), XVII Conde de Almenara.
Juaquín Esteban Ferrer de Pròixita y de Pinós, XVIII Conde de Almenara.
Francisco Ferrer Crespí de Vallduara, XIX Conde de Almenara.
Pedro Pascual Vives de Cañamás y Sánchez-Muñoz, XX Conde de Almenara.
Ignacio de Orbe y Vives de Cañamás, XXI Conde de Almenara.